POR FAVOR, ¡CUIDEMOS EL AGUA!
Una mañana como todas, levanto a los niños temprano para ir a la escuela. Nada fuera de lo común: se quejaron, me odiaron, se volvieron a dormir (aunque ya era la tercera vez que los levantaba)… en fin, puro mal humor… desde las 6:30am. ¡Lo que todas las mamás queremos estar haciendo!
Me voy a la cocina a hacerme un café, mi termo, me como algo antes del gimnasio… mi rutina diaria, en lo que los niños se arreglan para ir a la escuela.
Lo que sucede TODAS las mañanas: se pelean, se jalonean, se tardan en el baño, el otro le pega a la puerta, no encuentran el uniforme, los zapatos los dejaron en casa de su papá, no imprimieron la tarea, uno dice que se siente mal, la otra se despierta con hambre pero ya no le da tiempo de hacerse desayuno o lunch, les tengo que pegar de gritos porque no están listos pero ya se echaron en la sala con el celular…. Y así, todas las mañanas…
Y entre todo eso que pasa yo me agobio porque se hablan feo, me preocupo porque no imprimieron la tarea, intento hacer sentir mejor al que se supone que se siente mal; trato de que sean justos y considerados en su tiempo en el baño (así que voy y toco la puerta), los vuelvo a levantar, les ayudo a buscar el uniforme (que obvio en cuanto abro el cajón EN DONDE SIEMPRE ESTÁ, ahí lo encuentro)… y absorbo, absorbo sus emociones y me las tomo personal.
Uno me dice cuando lo despierto: “echas a perder todo”
El otro: “¡Ya mamá! Ya tengo alarma, salte del cuarto" (la alarma lleva sonando desde hace 45 mins)
A todos les molesto, todos están enojados porque los levanté, todos de mal humor y peleando.
OJO: son IDÉNTICOS a como era yo a su edad. IDÉNTICOS. Es más, hasta creo que son más lindos de lo que era yo. Así que esto no queja ni me quiero hacer la víctima.
Por fin se sientan en la mesa, con las peores actitudes mañaneras del mundo. Y después de sentir que ya había vivido varios dramas antes de que el sol brille, me quedé pensando en algo, y con ellos sentados enfrente empiezo con mi historia:
"En los 90’s un investigador japonés (Masaru Emoto) empezó a hacer unos experimentos con gotas de agua congeladas. ¿Han oído hablar de él?"
Se voltean a ver entre ellos, ponen ojos de huevo, hacen cara de que ya perdí la conciencia y me contestan entre dientes "NO"
Y les sigo hablando como si estuviéramos en cualquier sobremesa.
"Este investigador, puso unas gotitas de agua en un recipiente y las expuso a palabras (o música) positiva, o tranquila y después las congeló. A otras gotitas les decía palabras feas, insultos, les ponía música estridente"
Otra vez con sus ojos de huevo cocido.
"¿Qué al caso mamá?"
Me voy con todo…
"Las gotitas a las que les pusieron cositas bonitas las revisaron con un microscopio y al congelarse se dieron cuenta que se formaban cristales geométricos, simétricos y hermosos. A las gotitas que les pusieron palabras groseras o insultos, al verlas congeladas, el agua generaba estructuras asimétricas, caóticas y deformes".
Seguían sin entender nada de lo que les estaba diciendo y sentía que ya estaba a punto de perder su atención, así que me apuré…
"El cuerpo humano está compuesto entre el 50% y el 65% de agua. Imagínense a las 7am, CÓMO TENGO MI AGUA CORPORAL CON TANTA MENTADA DE MADRE, MALAS VIBRAS, QUEJAS Y ENOJOS".
Se voltean a ver y se ríen. Creo que piensan que estoy loca.
"¡CUÍDENME MI AGUA!" les digo.
"¡CUÍDENSE SU AGUA!" les repito.
"¡CUIDÉMONOS EL AGUA!" les suplico.
Y, en serio… cuidemos el agua.
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