LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE

Otra vez lo mismo... año con año, partido con partido, mundial con mundial... todo el tiempo es lo mismo...
Ayer en la noche, otra vez... Estados Unidos 2, México 0. ¡CERO! No metieron ni un gol. Nada, cero, zip, ni mierda. Me imagino que si me estás leyendo y eres mexicano como yo sabes exactamente de lo que te estoy hablando. Esa tristeza, ese enojo, esa desesperación de ver a nuestros connacionales correeteando una pelota durante casi 2 horas, teniendo miles y miles de oportunidades para gol, de verlos que se quieren acomodar perfecto para patear o cabecear... y ver, al rival tirar a la portería de la manera más incómoda posible y anotar. Año con año. Es verdaderamente desesperante.
Siempre los mismos comentarios: ¡nos falta la mentalidad ganadora!, ¡tendríamos que reescribir la historia para sobresalir en futbol!, ¡es la resaca de la conquista!. Vaya, ¡pero que borrachera nos hemos puesto si todavía estamos crudos!. Y todos esos comentarios por más tristes que me parezcan son ciertos. ESO es lo más triste... no, no, no. No es cierto, lo MAS triste es perder contra Estados Unidos.
Pero el que sí debe estar temblando de coraje es el pentapichichi... Hugo Sánchez, el flamante Director Técnico de nuestra Selección. Ese que durante 4 años estuvo jode que jode que lo eligieran a él para dirigir a la selección, que una vez que lo eligieron prometió en un arrebato de locura (como lo hizo López Portillo en su tiempo "defenderé al peso como un perro") que "ahora sí vamos a ganar el mundial". ¿Te caaaaeeee? Y hoy seguramente Hugo se levantó en su hotel en Phoenix, Arizona, muerto de frío y con un vacío en el alma que no hay con qué llenarlo.
"Jugamos como nunca y perdimos como siempre" dicen por ahi, pero en realidad deberíamos ya cambiar la frase y que diga: "jugamos como siempre y perdimos como siempre". Ya estoy harta.
Lo peor del caso es que eso de que "la esperanza es lo último que se pierde" es totalmente cierto; y cada partido, cada mundial, cada amistoso, cada vez que juega la selección mexicana se me olvida que el partido pasado, en donde perdieron terriblemente, juré y perjuré no volver a ver otro partido más. Y ahi estoy. En primera fila. No exactamente con mi "verde" porque soy demasiado coda como para gastarme $1,000 en la "verde" (estoy hablando estrictamente de una playera ¡eh!). Deseando con cada fibra de mi cuerpo que la selección haga un milagro y gane y al fin me pueda sentir orgullosa de ella.
Porque todavía me infunden energía cuando ponen el himno nacional en la tele y veo a mis paisanos cantando, viendo al cielo, con mucho orgullo y me dan ganitas de llorar. Ni modo, seguro que muchas personas sienten lo mismo que yo. Y así es nuestro querido México del "ya merito". Ese que se queda en la rayita. Soy consciente de esa característica tan odiosa, pero que, finalmente no nos deja perder la fé.

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